VIAJE A VALPARAISO

19.2.15



“Valparaíso, estrella oscura eres de lejos, en la altura de la costa resplandeces, y pronto entregas tu escondido fuego, el vaivén de tus sordos callejones, el desenfado de tu movimiento, la claridad de tu marinería...”
(Pablo Neruda, Oda a Valparaíso)

La ciudad chilena de Valparaíso constituye un ejemplo notable del desarrollo urbano y arquitectónico de América Latina a finales del siglo XIX, siendo así reconocida por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad desde el año 2003.
Se enmarca geográficamente en un sitio natural en forma de anfiteatro frente al mar, cuya topografía se caracteriza por una reducida extensión de terreno llano sobre la costa, rodeada por una gran herradura formada por cerros.

La función urbana de Valparaíso como ciudad puerto determinó su desarrollo. Durante el siglo XVI surgieron los primeros asentamientos demográficos cercanos al puerto. Desde ese momento y hasta el s. XIX su evolución fue lenta, hasta que el puerto se abrió al comercio mundial en el s. XIX y se estimuló entonces el desarrollo de la vida urbana sustentada en el intercambio comercial y en la prestación de servicios financieros y portuarios. Así Valparaíso pasó a ser un punto estratégico de aprovisionamiento para las flotas mercantes que utilizaban el Estrecho de Magallanes en su viaje desde Europa hacia América.
A fines de siglo, la planta urbana superó los límites naturales de la llanura, comenzando a ocupar las alturas de los cerros. Así, el trazado de la ciudad se desarrolló ocupando las quebradas y laderas en un sucesivo escalonamiento hacia las cimas, hasta alcanzar los niveles de densificación que se observan en la actualidad.
Como resultado de este desarrollo, la ciudad cuenta con un complejo y orgánico sistema de calles, callejuelas y callejones que bajan por las quebradas y remontan las cimas. Dentro del mismo, los cerros se conectan en altura mediante diversas escaleras y también mediante ascensores eléctricos, cuyo sistema responde a la geografía del lugar.
Por el contrario, sobre los terrenos llanos cercanos a la costa y la zona portuaria, el trazado utilizado es ortogonal, contrastando ampliamente con el trazado de los cerros, y dando ademas lugar a un mayor flujo de tránsito vehicular.
Dentro de este sistema, resulta fundamental para la ciudad la disposición de sus espacios públicos (miradores, plazas, corredores), así como balcones y galerías privadas,  ya que los mismos funcionan como espacios horizontales intermedios entre los desniveles del terreno, desde los que se  puede contemplar la totalidad del espacio urbano.
Valparaíso resulta así una ciudad con una espacialidad urbana fuertemente unificada, ya que desde cualquier sitio puede observarse toda su extensión.

Como la arquitecta chilena Myriam Waisberg expresó, "...en la población de las quebradas se presentan soluciones propias de la creatividad erudita o espontánea de sus habitantes".
Así es que se observa como la edificación en las laderas se desarrolla en varios niveles siguiendo la pendiente de la ladera, generando una volumetría escalonada que va aferrándose al terreno ascendente mediante diferentes soluciones constructivas.
Estas soluciones no solo estuvieron condicionadas por la topografía, sino por la periódica actividad sísmica de la zona.
Se aprecia entonces la evolución sistemática de las técnicas constructivas en los diferentes períodos de crecimiento de la ciudad, que van desde el uso del adobe del periodo colonial (mayormente eliminado por los sismos), seguido durante el s.XIX por la evolución hacia el uso del ladrillo en muros estructurales para los primeros pisos, con tabiquería de madera revestida en los pisos superiores (lográndose una altura promedio de tres pisos y una mayor flexibilidad frente a los movimientos sísmicos). Luego se adoptaron refuerzos y elementos estructurales metálicos, hasta la incorporación del hormigón armado desde principios del siglo XX.
En esa ultima etapa, en Valparaíso se marcó un hito en la historia de la ciudad con el terremoto de 1906, ya que su efecto fue particularmente devastador.
Pueden apreciarse ejemplos en los que se distinguen diferentes etapas dentro de un mismo edificio, siendo la primera antes del terremoto en albañilería de ladrillo y una segunda etapa en hormigón armado después del terremoto.
En consecuencia, a partir del terremoto de 1906, se incorporó definitivamente el hormigón armado como sistema estructural.

Durante mi visita estuve alojada en la calle Urriola, ubicada entre los cerros Alegre y Concepción.
Este sector se desarrolló como un área residencial habitada por inmigrantes europeos, principalmente de origen británico. Esta zona constituye la primera ocupación planificada, cuya arquitectura tradicional inglesa se observa en sus juegos volumétricos, bowindows, ventanas de guillotina, cornisas, zócalos y cenefas construidas en madera, formando en estos cerros un conjunto urbano homogéneo, reconocible en la ciudad. Es interesante observar la transculturización y adaptación de esta arquitectura tradicional a la geografía de los cerros.
En estos cerros se destacan espacios públicos como el Paseo Gervasoni, Yugoslavo y Atkinson, comunicados en altura por los ascensores El Peral y Concepción.
De esta zona tomé la mayoría de las fotografías publicadas en este post. También de la zona portuaria, fácilmente accesible desde esta locación, bajando por la misma calle Urriola hasta el borde costero.

Así es que Valparaíso, con su especial localización en un anfiteatro natural y sus particularidades urbanas, extiende infinitas posibilidades de exploración, descubrimiento y contemplación.


























REFERENCIAS
-Unesco. Barrio histórico de la ciudad portuaria de Valparaíso. En http://whc.unesco.org/en/list/959/documents/
-Alfredo Sánchez M. y Cecilia Jiménez V. Valparaíso: la ciudad-puerto más importante de Chile y la vulnerabilidad de su  patrimonio arquitectónico a los riesgos sísmicos. En Estudios Geográficos Vol. LXXII, 271, pp. 559-589 Julio-diciembre 2011
-Kapstein, Glenda; Bernal, Juan-Valparaíso: arquitectura espontánea de los cerros, en revista AUCA. 1968, nú 11.
-Waisberg, Myriam Génesis de la planta urbana, simbiosis arquitectura y naturaleza, en revista CA. 2000, nú 101.
-Neruda, Pablo. Oda a Valparaíso, en Odas Elementales. 1954.

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