PASAJE RIVAROLA

25.1.14
















Y seguimos con el recorrido! Les agradezco a todos por los comentarios en los posts anteriores, me encanta saber que el tema les gusta!

Hoy nos vamos al centro de la ciudad. Este pasaje se encuentra próximo a la Av. De Mayo y la Av. 9 de Julio, uniendo las calles Bartolomé Mitre (al 1300) y Pte. Perón (al 1300): El Pasaje Rodolfo Rivarola.


Este es un caso único en Buenos Aires. Perteneciendo a la categoría de los pasajes vehiculares,  su calle se abrió paso dividiendo en dos partes la manzana original, y se construyeron simétricamente sus dos fachadas de 100mt de longitud, como si se reflejaran la una a la otra.
Si bien su calle se incorpora al circuito vehicular de la ciudad, la misma se comporta como un pasaje por no tener continuidad con el resto de la trama. Esto le confiere un cierto grado de privacidad, considerando que su carácter es público.  
Construido en 1925, fue un encargo de la compañía de seguros “La Rural”, cuyos propietarios buscaban invertir en nuevas propiedades destinadas a alquiler. El pasaje llevó el nombre de esta compañía hasta 1957, año en que fue rebautizado en homenaje a Rodolfo Rivarola,  pensador argentino y figura de la generación del 80’. 
Para este año ya se había incrementado el crédito barato del Estado en complemento con la sanción de la Ley 13.512 de Propiedad Horizontal, lo cual permitió a muchos inquilinos comprar las viviendas que alquilaban.
Volviendo al proyecto original, el mismo fue realizado por los arquitectos Petersen, Thiele y Cruz y construido por la empresa alemana Geope. Fueron edificados por ellos ocho edificios, todos de planta baja y cinco pisos.
En los mismos se conservó la unidad  entre las fachadas de ambas veredas, y las ochavas en los extremos  fueron rematadas con cúpulas idénticas, elemento  característico del barrio y de la cercana Av. De mayo.  En sus fachadas se lucen las herrerías artísticas, los marcos de bronce y las pizarras.

En las plantas altas hay viviendas, y en las bajas hay comercios. Entre ellos se destaca un local especializado en la reparación de relojes de época. Conocido popularmente como  “la Chacarita de los relojes”, es lugar de culto para coleccionistas y curiosos.

Según el arq. Rolando Schere, en su libro Pasajes, “si bien no ha perdido su unidad a lo largo del tiempo, y está muy bien conservado, últimamente algunos de los consorcios en que se ha subdividido administrativamente el pasaje ha buscado diferenciarse de los vecinos mediante el criterio errado de cambiar de color su fachada”.
Aun así, este pasaje conserva su inusual simetría y unidad dentro de la heterogénea ciudad, cuya  singularidad también lo convierte muchas veces en escenografía urbana para filmaciones de películas y publicidades.

Por todo esto, el Pasaje Rivarola es ciertamente un respiro para los que viven y caminan la ciudad día tras día. Pero además de eso, es una invitación para aquellas personas que, al igual que yo, cada tanto se les ocurre darse una vuelta por la Buenos Aires de principios del siglo XX.

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  1. Bibliografía:
    - Arq. Rolando H. Schere, EL REVES DE LA TRAMA. En HABITAR BUENOS AIRES: Las manzanas, los lotes y las casas. Editorial SCA y CPAU. (2010)
    - Arq. Rolando H. Schere, PASAJE RIVAROLA. En PASAJES. Editorial Colihue (1998)
    - Eduardo Parise, EL PASAJE RIVAROLA EN EL ESPEJO. En Diario Clarín. (18-06-2012)
    - Antonia Bustamante, EL PASAJE RIVAROLA Y SU DOBLE ENCANTO. En Blog Eterna Buenos Aires. (18-01-2011) www.eternabuenosaires.com/2011/01/el-pasaje-rivarola-y-su-doble-encanto

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